domingo, 20 de septiembre de 2009

Vergüenza de una uña

Se sentó a mi lado, me vio que estaba con la mano en mi boca, solo soltó un pequeño suspiro y me dijo -aun te muerdes las uñas-, no sabía que contestarle me daba vergüenza admitirlo pero, era mi padre, porque, y tomando mi mano me dijo lo que temí -ya creciste-.

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